Tras una dictadura de casi 40 años, la toma de decisiones en España no se caracteriza por tener en cuenta la opinión de la ciudadanía. Aún hoy, después de casi medio siglo de democracia, se mantienen las estructuras de poder piramidales que en países con trayectorias democráticas más largas hace tiempo que se sustituyeron por procesos participativos.
Uno de estos procesos se ha dado de manera ejemplar en el Santiago Apóstol, un colegio con mayoría del alumnado de población gitana que hasta ahora no tenía patio. El centro se ubica en el El Cabanyal, un barrio histórico sometido a intensa presión inmobiliaria, debido a su privilegiada situación en el frente marítimo de Valencia. El antiguo gobierno local conservador quiso demoler 1.650 viviendas para abrir al estilo Haussmann una avenida. En su intento, dejó en herencia multitud de solares vacíos.