La intensa exposición mediática que supusieron en 2006 los Juegos Olímpicos de Invierno ha contribuido significativamente a la imagen de Turín, mostrando al mundo la cara más escondida de su rica vida cultural y extraordinaria arquitectura. El conjunto de las diferentes obras para los Juegos Olímpicos, destaca como el resultado más significativo de un cambio que ha afectado profundamente a áreas específicas de la ciudad. En algunos casos, el cambio ha estado vinculado a los vastos procesos de transformación, ya iniciados en décadas previas y paralelos a la aprobación del Plan General de la ciudad y la elaboración del Plan Estratégico. En otras ocasiones, sin embargo, el cambio reafirma un conjunto de vocaciones y funciones de sectores urbanos excluidos de las dinámicas de transformación anteriores. Todo el proceso de transformación ocurre en un lapso de tiempo relativamente breve.
Mientras que el turismo, y especialmente las visitas de arquitectura, juega un rol prominente en la formación de la opinión pública con respecto al entorno construido, el desarrollo de los recursos urbanos y arquitectónicos locales ha contribuido a la promoción de la imagen post-industrial de Turín.