El presente de la arquitectura chilena está viviendo un momento de esplendor y reconocimiento mundial, premios como el reciente Pritzker otorgado a Alejandro Aravena y el diseño del pabellón de Smiljan Radic para el Serpentine Gallery en Londres, han posicionado la obra de este rincón del mundo en la vitrina internacional.
El origen de este éxito se genera principalmente a partir de la consolidación de un grupo de arquitectos de la generación que comienza su vida profesional a principios de los años 90.
En aquella época confluyeron diversos factores que incubaron la situación actual, una economía fuerte y estable dentro del contexto latinoamericano, más el retorno de la democracia y la estabilidad política, generaron el contexto idóneo para comenzar a desarrollar nuevas plataformas de desarrollo, en un país que se abría al mundo y crecía a un acelerado ritmo.
En un principio, esta época para los arquitectos se vio principalmente determinada por el fuerte mercado inmobiliario y por los encargos de viviendas unifamiliares del estrato socioeconómico más alto, comenzando así a generarse las primeras apariciones de la arquitectura chilena en la industria editorial mundial.